Los poemas de Iván López Lerma parecen enunciarse desde la cumbre, el pico más alto de una montaña sagrada, dotando a sus lectores de una vista privilegiada desde su altura. El rastro de Iván desapareció del mundillo literario, a lo Lizardo Cruzado, pero su poesía siguió moviéndose entre nuevos lectores gracias a su primer poemario Multirrutas (isc, cobach, 2016). Esta entrega de Las flores de mayo nos complace, honra y emociona presentarles estos tres poemas que continúan su obra, extienden su aliento que recibimos entre festejos.
Categoría: Poesía
En los poemas de Julia Melissa Rivas Hernández cada palabras tienen consecuencias insondables. Su gramaje podría desequilibrar los versos delicadamente enunciados por una voz divina a la vez que sedosa. La poeta escribe desde esa consciencia. Precisión, filo, diseño: Melissa encuentra la geometría absoluta de lo ingenuamente clasificado de ‘mundano’, nos muestra la óptica de quien lo vive, quien se enfrenta a ello desde la contemplación religiosa, sin dejar de lado la infinita, y extenuante, repetición del amor y el cuidado.
Como tercer entrega de las Flores de Mayo traemos a un ascendente asteroide formado con latas de Monster aplastadas y moquillo juvenil. Los poemas de Nicolai Fuentes sudan ingenio corrosivo, también ofrecen al lector un abanico de de sensaciones glitcheadas y protoidentidades en fragmentos irregulares.
La lluvia que revive la planta
es una escena de amor.
Las piedras que adornan el río
son una verdadera pintura.
Los árboles que adornan la plaza
son enormes esculturas,
los pájaros que dibujan en las nubes
son verdaderos artistas,
el agua que cuida la huerta
es una fresca heroína,
el viento que nos despeina
un verdadero aliado.
Soy yo, todas las tragedias,
las alegrías,
la incertidumbre de los hombres
que nocturnos salen a casar su alimento.
El poeta está en todas partes,
ve lo que otros no pueden,
escucha lo que el universo susurra
y lo traduce al lenguaje del alba y el crepúsculo.
La noche del 14 de julio de 2023 me llegó un WhatsApp de Aziz, era una captura de pantalla del poema Uno es tonto que él había encontrado lurkeando por internet, “tengo la teoría que es de los Bachikids”, me escribió (nombre asignado a los jóvenes poetas aguapretenses). Pasamos el resto de la noche alucinando con el descubrimiento y deseando que fuera verdad: que esta sea la nueva poesía de Agua Prieta (y el mundo, que viene siendo contingencia menos importante).
