En los noventa,
sentados
sobre carros viejos,
miramos aviones
rozar el techo de las casas
Retina de Gallo Posts
4 poemas de Silvia Maytorena ante los que el lodo y el dolor toman su nombre y se le plantan al lector con la ternura delicada de una ola frente a la serenidad la marea.
Alguna vez una novia que tuve quiso que viéramos juntos la película de Los Miserables, acepté convencido, porque cuando uno está enamorado el mundo adquiere otro matiz. No hay en el oscuridad, maldad o aburrimiento. A menos claro que veas al gran Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del Norte, general de las legiones Fenix, fiel servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio; padre de un hijo asesinado y esposo de una mujer asesinada vestido de soldado napoleónico batirse en un duelo de vocalización contra un Wolverine rasurado y sin garras. Debió haberme advertido que se trataba de un musical. No recuerdo si terminé de verla o me dormí a los 20 minutos.
A veces la justicia tarda, no lo digo yo sino los antiguos; ¿Qué era la justicia antes?¿cómo está ahora?. Hablar de justicia en junio, en México, Sonora, Hermosillo… Bueno, un acto de justicia poética fue en el 2017 cuando llegó a mis manos “Instrucciones para armar la historia de Ferreira Lopes” de Armando Zamora.
Todo esto porque hace mucho que me ronda una duda. ¿Cómo nos reconocemos en la calle a los que nos gusta la cumbia?
Esta primera edición de Acordeones tardíos, columna de poesía y narrativa mensual, arranca con el trompetero retumbar de la poesía de René Mayoral. Estruendosamente tierna, con la ligereza frágil y rabiosa de un potente torbellino del desierto, ama y se agota, con desesperada lucidez, en medio de su fuerza. Si es hija de una tradición, parece haberla destrozado hasta mostrar en la transformación un ritmo propio, una respiración genuina.
