En los poemas de Julia Melissa Rivas Hernández cada palabras tienen consecuencias insondables. Su gramaje podría desequilibrar los versos delicadamente enunciados por una voz divina a la vez que sedosa. La poeta escribe desde esa consciencia. Precisión, filo, diseño: Melissa encuentra la geometría absoluta de lo ingenuamente clasificado de ‘mundano’, nos muestra la óptica de quien lo vive, quien se enfrenta a ello desde la contemplación religiosa, sin dejar de lado la infinita, y extenuante, repetición del amor y el cuidado.
Author: Editorial
El título con el que fundaremos la Colección Osumi está por llegar. En esta colección publicaremos poesía de fuera de sonora. Empezamos fuertes con Poema de María Galindo Intervenido o algunas formas de muerte en la entidad de Minerva Reynosa.
Como tercer entrega de las Flores de Mayo traemos a un ascendente asteroide formado con latas de Monster aplastadas y moquillo juvenil. Los poemas de Nicolai Fuentes sudan ingenio corrosivo, también ofrecen al lector un abanico de de sensaciones glitcheadas y protoidentidades en fragmentos irregulares.
La lluvia que revive la planta
es una escena de amor.
Las piedras que adornan el río
son una verdadera pintura.
Los árboles que adornan la plaza
son enormes esculturas,
los pájaros que dibujan en las nubes
son verdaderos artistas,
el agua que cuida la huerta
es una fresca heroína,
el viento que nos despeina
un verdadero aliado.
Habría que decir también en pleno siglo XXI: ¿Son máquinas o seres humanos en fragmentos de alegría?
Soy yo, todas las tragedias,
las alegrías,
la incertidumbre de los hombres
que nocturnos salen a casar su alimento.
